En rescate de la racionalidad

¿Se han percatado que progresivamente unas minorías irreflexivas y temerarias van imponiendo su agenda en los Estados democráticos? ¿Que el contenido de esas agendas echa tierra sobre valores humanos bien fundados para regir la convivencia pacífica entre personas? ¿Que hay, detrás de todo eso, un deliberado propósito de minar la autoridad legalmente constituida, para imponer un sistema social de igualdades utópicas?

El funcionamiento de los Estados modernos está sustentado en un orden universal preestablecido para moderar los instintos primitivos de los individuos y mantenerlos cohesionados en un ambiente cordial de cooperación recíproca, creatividad, progreso y desarrollo. Lo contrario es la anarquía y sus consecuencias fácilmente predecibles e imaginables. Y ningún orden es posible sin una jerarquía de dirección que ponga cada cosa en su lugar. En función de esto, vivir en fraternidad siempre nos exigirá someternos a una conducta reglada por la naturaleza y por el ordenamiento jurídico creado en el marco del debate mandado por cada sociedad o por el conjunto de estas.

Pero hoy vemos con asombro y decepción, cómo los provocadores de tumultos sublevados llegan a la desfachatez de hacerse víctimas, reclamando reparaciones por tragedias que propiciaron. Cómo los promotores de ideologías fallidas y calamitosas, demandan derechos que previamente pisotearon. Cómo reclaman derechos, muchos que no cumplen sus deberes. Cómo invocan respeto los irrespetuosos. La lista es larga y cada quien puede agregar otras incoherencias que le choquen.

Ciertamente es imperioso combatir a los poderosos arrogantes, desmedidos e injustos; pero sin caer en iguales o peores barbaridades. Así como es indispensable que cada individuo tenga una conducta social con decoro razonable, que más tarde le dé derecho a reclamar -sirva la redundancia- los derechos que considere vulnerados.

El caso es que ha llegado el momento de decir ¡basta! a tanto desparpajo y volver por los fueros de la racionalidad. El inicio del nuevo año es la ocasión para hacer un compromiso común de sobreponernos a la irracionalidad. Si procedemos de esta manera, al finalizar el próximo año podremos celebrar el avance que vayamos logrando.

Con un fuerte y prolongado abrazo de hermandad.

Comentar o dejar mensaje

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s